Cigua Palmera (Dulus dominicus)

No tiene colores brillantes, ni un canto bonito que llame la atención, pero aún así la cigua palmera es una de nuestras aves más carismáticas. Algo mayor que un gorrión, de color marrón-olivo encima y blanquecino con estrías oscuras debajo, esta avecita tiene un comportamiento muy particular que enseguida llamó la atención de los primeros naturalistas que visitaron nuestra isla, a la que llamaron pájaro comunero. Vive en grupos y se ve con más frecuencia volando entre los topes de los árboles, cargando ramas y palitos (a veces mucho más largos que ella) para construir y reparar su gran nido compartido entre varias parejas de hasta 2 metros de ancho. En este nido comunal, cada familia tiene su propio “apartamento” con una salida independiente al exterior. Sólo otras dos especies en el mundo construyen nidos así: el tejedor social de África y el perico monje de Sudamérica. Dentro, cada pareja teje un forro usando tiras de hierba y tanto el macho como la hembra alimentan a los pichones y limpian sus desechos.

Su laboriosidad explica el nombre de su género (dulus), que proviene de la raíz griega que significa “esclavo” así como su nombre en francés “esclavo de la palma” (esclave palmiste). Y es que estas avecitas empiezan a trabajar desde muy jóvenes: ya a los tres meses de nacidos, los pichones participan en el mantenimiento del nido. Su nombre en español e inglés (Palmchat) se debe a que generalmente construyen el nido alrededor de la copa de la palma real, combinación que ya es parte del paisaje campestre dominicano. Sin embargo, a falta de palmas, estas diligentes aves pueden usar otros árboles o incluso postes del alambrado para armar su nido.

LC Preocupación menor

Estado de Conservación

Desde que se describió en 1766, esta cigua rompió la cabeza de los taxónomos, quienes trataron sin éxito de clasificarla dentro de los grupos conocidos hasta que decidieron crear un género y familia exclusivo para ella. Pero no es sólo la única especie que existe dentro de su género y familia, sino que sus parientes más cercanos son la familia de los bombicílidos (aves de alas de cera), que sólo se encuentran en latitudes nórdicas, aumentando así el enigma que rodea al origen de este pajarito. Por su singularidad, la cigua palmera fue designada como “Ave Nacional de la República Dominicana” en 1987. Afortunadamente, podemos verla todavía fácilmente en casi todo tipo de hábitat, excepto las montañas más altas.

“Hay en esta isla un género de páxaros algo menores que los que en Castilla llaman gorriones ó pardales , é parésgenles algo en el plumaje é diligengia, é son no menos astutos ó maligiosos. Estos son de grande ánimo en quadrilla é ayuntamiento.” Gonzalo Fernández de Oviedo
“Mucha gente todavía se pregunta por qué un ave tan poco fotogénica como la cigua palmera, que no canta como el ruiseñor ni es tan carismática y colorida como la cotorra, fue declarada Ave Nacional.” Simón Guerrero

Comen frutas, flores, y ocasionalmente insectos, con lo que ayudan a mantener el bosque, polinizar y controlar plagas. Constantemente, las ciguas palmeras emiten una variedad de sonidos, especialmente cerca del nido, descritos como “un llamado compuesto por una serie de notas tipo silbido, extrañas y unidas.” Para concluir, nos quedamos con esta comparación de esta fascinante cigua con los dominicanos: “cuando nos juntamos unos cuantos somos muy ruidosos, nos gusta andar en grupo y ...¡no somos especialmente lindos!”